jueves, 10 de julio de 2008

La primera vez

La primera vez que Julito estuvo en la cama con una mujer fue cuando tenía siete años. Sexualmente hablando, esta experiencia no sirvió de nada, pues sólo permaneció acostado al lado de una niña de ocho años como parte del juego del papá y la mamá. No hubo besos, no hubo caricias, no hubo nada de nada. Y qué quieren que pase, Julito era solo un niño. Pero Julito siempre lo recuerda.
En lo que respecta a experiencias sexuales la más lejana se remonta a sus quince años. Julito salía una adolescente de trece años. Eventualmente iban a la casa de Julito aprovechando cuando sus padres no estaban en casa. Cuando Julito recuerda a Gina, así se llamaba la susodicha, lo primero que se le viene a la mente es que a ella le gustaba besarlo hasta el cansancio. Eran de esos besos envolventes, que apenas te dejan respirar, impropio para una adolescente de trece años. A Gina le gustaba enredar su lengua con la de Julito mientras éste la apretaba hacia sí con sus largos brazos.
Un día Gina y Julito estaban echados en la cama. Nunca había pasado nada entre ellos, bueno, es decir, nunca había pasado nada más allá de besarse apasionadamente, que Julito le agarre el trasero a Gina, y que Gina se siente con las piernas abiertas sobre Julito; nada más allá. Pero ese día Julito besaba mucho a Gina en el cuello; Gina se volvía loca. Gina no pudo aguantar más y se abalanzó sobre Julito, lo tumbó en la cama y se montó sobre él moviéndose frenéticamente mientras le daba sus besos acostumbrados. Julito aún mantenía la cabeza. Julito se moría por tirar con Gina, pero había decidido que no lo haría porque estaba mal. Sin embargo, sentir a Gina sobre él, friccionando su sexo sobre verga dura, estaba por hacerle perder la cabeza. Gina ya le había quitado el polo y lo había dejado en short. Gina tenía un polo blanco sin mangas y una faldita microscópica, así que mientras estaba en su vaivén sobre la pinga de Julito, la faldita se le había subido y más parecía una correa que una falda. Julito nunca había visto a Gina en calzón; al verla su mente quedó en blanco y ya no pensó más. Se entregó completamente a besar a Gina, a jalarle los pelos, a buscar sus incipientes pechos, a agarrarle el trasero, a cogerla por la cintura tratando de juntarla más hacía él. Estaba por bajarse el short para liberar su sexo ansioso cuando Gina paró.
Fue muy oportuno que Gina recuperara la cabeza justo cuando Julito había perdido la suya. Se levantó y le dijo a Julito que basta. Julito asintió con la cabeza y se apresuró a ponerse el polo. Gina se fue el baño. Demasiadas sensaciones para dos adolescentes de quince y trece años.
Años después Julito recordaría esa vez como la primera en la que interactuó con una mujer, pero también admitiría que fue oportuno que Gina haya parado, pues la primera vez que tuvo sexo con una mujer, mucho años después, fue con quien se convertiría en su esposa.

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